Tres menores de edad murieron calcinados, debido a que habían quedado encerrados con candado en su casa mientras ésta se consumía en llamas.
Los cuerpos de los niños de uno, dos y cinco años tuvieron su sepelio en la libertad cantón de Santa Elena más tarde fueron trasladados al Cementerio General La Libertad.
La madre invadida por el llanto no quería dejar partitr a sus hijos, el dolor era incontrolable. La pareja se quedó sin la alegría de sus pequeños.
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